The Good Book Club Reflection

This reflection was part of the Good Book Club program.

Acts 10:17 – 13:12

Can you imagine it? Word of the events at Cornelius’ home get back to the Church in Jerusalem and the believers are shocked and angry with Peter. How could he possibly include those Gentiles in their community? ‘The Holy Spirit is for us’, they say. ‘Not for them. No not those people.’ Peter patiently and methodically explains to the believers his vision where God asserts, “What God has made clean, you must not call profane” and how the Gentiles were covered in the Holy Spirit just as the disciples had been. To this the believers begin to expand their understanding that their community was to include all of God’s people even the “other”.

Peter did not have the benefit of the Book of Common Prayer, or our Baptismal Covenant or even Paul’s letter to Galatians where we come to understand that there is no Jew or Gentile, but we are all one in Christ. No Peter was making it up as he went along. He threw away societal conventions, community norms, and acted in violation of the law when he followed the Holy Spirit to Cornelius’ home.  Then Peter radically expanded the believer’s notions of who was allowed in their community.

Where is the Holy Spirit leading you? Who is the “other” around you that could be welcomed into community with you? Are there immigrants and/or refugees in your community? What are you willing to risk to welcome these “others” into your community? Are you willing to be like Peter and break social norms? Are you will to break the law? As we bear witness to the love of Jesus Christ, let us also be sensitive to the sometimes difficult places that the Holy Spirit leads us. For is it the same with us as it was for the disciples: God’s holy work is in action through us. Through our radical welcoming of those who are different than us. For this is the kingdom of God.


¿Te lo imaginas? La noticia de lo ocurrido en casa de Cornelio llega a la Iglesia de Jerusalén y los creyentes se escandalizan y se enfadan con Pedro. ¿Cómo es posible que incluya a esos gentiles en su comunidad? El Espíritu Santo es para nosotros”, dicen. No para ellos. No, no para esa gente’. Pedro explica paciente y metódicamente a los creyentes su visión en la que Dios afirma: “Lo que Dios ha hecho limpio, no debes llamarlo profano” y cómo los gentiles fueron cubiertos por el Espíritu Santo al igual que los discípulos. A esto los creyentes comienzan a ampliar su comprensión de que su comunidad debía incluir a todo el pueblo de Dios, incluso al “otro”.

Pedro no tenía el beneficio del Libro de Oración Común, o nuestro Pacto Bautismal o incluso la carta de Pablo a los Gálatas donde llegamos a entender que no hay judío o gentil, sino que todos somos uno en Cristo. No, Pedro se lo inventó sobre la marcha. Desechó las convenciones sociales, las normas de la comunidad y actuó en contra de la ley cuando siguió al Espíritu Santo hasta la casa de Cornelio.  Entonces Pedro amplió radicalmente las nociones de los creyentes sobre quiénes estaban permitidos en su comunidad.

¿A dónde te lleva el Espíritu Santo? ¿Quién es el “otro” a tu alrededor que podría ser acogido en comunidad contigo? ¿Hay inmigrantes y/o refugiados en tu comunidad? ¿Qué estás dispuesto a arriesgar para acoger a estos “otros” en tu comunidad? ¿Estás dispuesto a ser como Pedro y romper las normas sociales? ¿Estás dispuesto a infringir la ley? Mientras damos testimonio del amor de Jesucristo, seamos también sensibles a los lugares a veces difíciles a los que nos lleva el Espíritu Santo. Porque nos ocurre lo mismo que a los discípulos: La obra santa de Dios actúa a través de nosotros. A través de nuestra acogida radical de los que son diferentes a nosotros. Porque éste es el reino de Dios.